Gladys Rodríguez, el camino de una periodista
Ser periodista es ser testigo y narrador de unos hechos, de un tiempo, de una época. El periodista investiga, busca, selecciona, jerarquiza y decide. El periodista construye y cuenta. Le muestra a la audiencia, a su audiencia, qué pasa a su alrededor y en el mundo, y cómo pasa. Su espacio de trabajo son los medios de comunicación social. A través de ellos su imagen se proyecta a miles o millones de personas con las que establece una relación de confianza basada en un pilar fundamental: la credibilidad. Representa así, en el ámbito periodístico una persona centrada, objetiva, correcta que correlaciona su forma de vestir y de trabajar con algunos valores esenciales. Como toda imagen, la del periodista es producto de un ordenamiento coherente de piezas, que apuntan a un objetivo –la credibilidad, en este caso-. Con ello, toda imagen, tal cual apunta Aumont (1992), también tiene marcos, que son los límites, los bordes que la definen. En el caso de Gladys Rodríguez, ancla de la emisión estelar de Noticias Globovisión, conductora del programa radial Gladys en Kyss y directora de Ford Models Venezuela, observamos que en el ordenamiento de su imagen existe una clara y diáfana tendencia hacia un estilo sobrio, elegante y distinguido, en el que a su vez la naturalidad no se pierde ni se sacrifica. Es esa coherencia estética ha permitido darle a su imagen una identidad propia, distinguible y enmarcada. Todos estos factores influyen en el momento en el que se desenvuelve en cada actividad que se propone: comunicadora social, periodista, empresaria. Desde ese momento cada referencia forma parte de un espacio, su vida para deberse al público y dar a conocer la imagen, dimensiones, tamaño y su ilimitado borde en el marco que la describe Aumont (1992) habla de dos tipos de marco: el marco-objeto y el marco límite. Del primero se dice que es el material, el borde físico, lo tangible. En el caso de los anclas, estos realizan su trabajo en un estudio de televisión, con una escenografía hecha de acuerdo al tipo de programa y su contenido, la cual a la hora de salir al aire es encuadrada dentro de una determinada toma de cámara. Ese cuadrilátero de dimensiones variables de acuerdo al dispositivo receptor, que es lo que llega a las pantallas de miles de televisores y computadoras, es lo que constituye el marco objeto. El marco límite, por su parte, Aumont (1992) lo define como: “el borde de la imagen, en otro sentido, no tangible; es su límite sensible”. Está asociado con lo cultural y conceptual y se extiende más allá de formatos o entornos. En el caso de un periodista, en general, este está compuesto por todos los valores, principios y métodos inherentes a la profesión. Y en el caso de Gladys Rodríguez, en particular, este se compone de esos valores y de aquellos que fueron parte específica de su formación, los que la caracterizan, rigen y hacen decidir por cuáles aspectos orientarse congruente y coherentemente en torno a la imagen que ha construido. Un ejemplo ilustrativo del marco-límite fue su salida del Circuito X. Rodríguez dirigió allí un programa radial hasta el año 2009, cuando la emisora decidió pasar a hacer programas de puro entretenimiento y a pesar de que le ofrecieron uno, ella renunció. El 22 de diciembre de ese año en declaraciones a El Universal dijo: “Me fui de la X porque no podía perder mi esencia, mi formato, sería infeliz haciendo solamente entretenimiento” (“Hay más cambios en la radio”, 2009). Además se presentan diversas funciones con respecto a la imagen, las cuales generan una percepción clara por parte del espectador en el campo visual de una representación. Amount (1992) menciona cinco: visual, económica, simbólica, retórica, representativa y narrativa. En nuestro personaje vemos claramente tres de ellas. En su función visual, el marco aísla a Gladys Rodríguez del resto de las personas, y a su vez aísla a la Gladys Rodríguez periodista de la Gladys Rodríguez esposa, mujer o madre. En el estudio de televisión o de radio la percepción de la audiencia se singulariza y se hace más nítida acerca de quién está conduciendo el espacio es la periodista. Esto hace que ella no pueda ser vista y comprendida como una persona más, sino desde el marco de su profesión a través de los medios en los que la ejerce, para lo que se hacen necesarias ciertas convenciones, allí es donde entran en juego las funciones simbólicas del marco. La función retórica atañe al discurso, en este caso el periodístico. En otra época la objetividad era la médula de éste, sin embargo con el paso del tiempo y la aparición de nuevas visiones sobre el periodismo, este concepto ha quedado obsoleto y ha sido sustituido por la imparcialidad. Para su audiencia, ella, en su rol de periodista y narradora de noticias, debe actuar y ser imparcial. No tomar partido salvo por la verdad y tratar en la medida de lo posible de lograr el equilibrio a la hora de mostrar la realidad. La idea de marco está asociada a la inclusión y exclusión. La teoría para explorar la imagen que se tiene de este ícono periodístico parte de que el marco en sus dos formas es lo que da forma a la imagen (Aumont, 1992), lo que le da formato, a través de sus dos parámetros: el tamaño absoluto de la imagen y el tamaño relativo de sus dimensiones. En cuanto a los formatos, serían la radio y la televisión, los medios en los que ejerce su oficio y a los cuáles debe necesariamente adaptarse, ya que ambos imponen dinámicas de trabajo y representación diferentes. Mientras en la televisión la imagen lo es casi todo, en la radio lo es la voz. La televisión exige ajustarse a determinados patrones, modelos estéticos y lingüísticos, incluye además el lenguaje corporal. La radio, por su parte, exige menos cosas, es más auténtica, más flexible, brinda mucha más cercanía y, si se quiere, más real. De hecho, el 15 de enero de 2010 declaró a El Universal: “A pesar de que son más los años en televisión, me siento más relajada en la radio”. Independientemente del formato, la conclusión evidente es que Rodríguez ha logrado crear una imagen bastante sólida basada en la coherencia tanto en lo estético –sobriedad y elegancia- como en el profesionalismo con que maneja la información. Es así como la construcción que ha realizado el personaje se define ante el formato de la imagen, se relaciona con las marcas de las que es imagen y que la forman como individuo. Tomando en cuenta este precedente, se pueden repasar las marcas de la que Rodríguez es imagen o a las que patrocina: Digitel, Mercantil, Excélsior Gama y calzados Cereré. Esto evidencia su capacidad de selección, ya que las tres primeras tienen en común ser empresas grandes, sólidas, de amplia, impecable y reconocida trayectoria, y la última, si bien no tiene las dimensiones de las otras, se trata de una marca de calzados finos de diseño italiano cuyo slogan es: “moda y vanguardia”, valores que bien son compatibles con la elegancia y distinción que muestra el personaje. El periodista se debe al público,esto implica crear una conexión con la persona que escucha la noticia y generar en ella la percepción de identidad que se quiere expresar mediante la persona que transmite la información. A su vez, el periodista debe tratar de orientar y buscar especialistas porque, como dice Rodríguez: “para eso creo estamos los comunicadores y funcionamos como un puente. Mi camino es del formador y dentro de esa responsabilidad, soy muy atenta en cada espacio social en el que participo”


